El vuelo de la Mariposa Azul

Cada mariposa  ya viene con su suerte,
como cada alegría viene con su canto.
Cada sollozo ya viene con su llanto,
como cada minuto viene con su muerte.
 
Cada amor ya viene con su amante,
como cada vacío viene con su ausencia.
Cada regalo requiere una presencia,
como cada romance viene con su instante.
 
Vuelo para vivir y estoy sin vida         
y si no vuelo estoy desamparada
Vuelo por amor sin ser amada
y sólo viviré el vuelo a mi partida.
 
Cuando a buscarme venga quien  espero,
el color de mis alas ya  difuminado,
por penitencias sufridas sin pecado.
¡Libre al fin!
Emprenderé el vuelo tan soñado.
 
                                               Jorge Castro
 
Parte del diálogo de Amelia (La Mariposa Azul) con Juanete en el cuento 'El Mirlo'
 

Despedida

Con soberbio gesto de adiós a lo vivido
silenciosa y lentamente te alejaste
queriendo irte sola en el olvido.
 
¡Fracaso total de ritos, rosarios y novenas!
 
... y al comienzo de la eternidad,
volveremos a encontrarnos
y nuevamente nos amaremos
como jamás pudimos imaginar.
 
                                                   Jorge Castro
 
 

Ausencia

Con la vista recorriendo un sendero desconocido,
te fuiste.  ¡Sin nada¡
Y sin embargo no encuentro tu sonrisa.
¿Dónde quedó la luz de tu mirada?
¿Dónde tu amor y tu sabiduría?
¿Dónde han quedado?
 
Quiero creer que:
 
En los muros del vacío quedó la esencia,
suavemente reposada.
Como en mis labios  los tuyos.
Y en mis ojos  tu mirada.
 
Y en mis oídos cantando,
¡esa sonrisa!,
llenándolo  todo..., todo.
 
Ayer, hoy y siempre, alma impregnada.
De amor, de pasión
y de ausencia.
 
                                             Jorge Castro
 

Asentamiento

Gentes del mar. Así les llamaban.

Transportaban con ellos un gran ancla, mientras tejían pacientes idílicos mapas en busca de un lugar donde les permitieran fondear.

Aquella “áncora” era su historia, su cultura, sus recuerdos, sus esperanzas, todo.

Las familias crecían, por lo que decidieron fundar pueblos y que, a fin de mantener un lazo permanente entre  todos, surgiera un nudo implacable como símbolo de sus deseos de paz.

Asentáronse al fin todos, niños y viejos, madres, gentes de la tierra, del aire y del mar y, desde entonces, alrededor de aquella enorme áncora, cada 333 lunas convergen personas procedentes de los cuatro puntos cardinales. Allí departen, dividen para multiplicar y comparten.

Son tantos los pueblos pacíficos que surgen, que las variantes sobre los nudos originales se tornan infinitas.

 Jorge Castro

Texto que dio origen a la escultura “Asentamiento” instalada en l’Alfàs del Pí (junio 2001), culminando el Paseo de las Estrellas (Playa del Albir). Posteriormente, dicho texto formó parte de la exposición 'Lazos' (Club Información), como prólogo del catálogo y se reprodujo en las paredes a lo largo de todo el recorrido de la sala.

Historia

De un solo bocado
la gazuza sucesoria se llevó todo.
 
En el desprecio, unas gafas rotas y
cientos de hojas en blanco. Numeradas.
Desordenadas quizá por manos
ávidas de presuntos secretos.
 
El niño, en su juego, ordenó,  juntó todas las hojas.
Podría haber leído en sus bordes reunidos
la historia que daba sentido a aquel vacío.
 
Viento travieso. Atropello de las reformas.
Bulímica ceguera del contenedor de recuperación.
Intercambio entre todas las historias.
 
Dos cartones con cintas retorcidas por vicios
de viejas ataduras.  “Diario Íntimo”.
 
                                             Jorge Castro  07/07/2005
 

Playina de San Lorenzo

Playina de San Lorenzo,
de mi playina Gijón, 
paseabate descalza, salpicándome de sal y de espuma blanca. 
 
Me sentaba en una roca para soñar 
y bronceaba mi piel blanca, el sol y la brisa del mar. 
 
Ay playina de San Lorenzo cómo te quiero y te canto, desde lejos. 
 
                                                                                            Canadá 1980
 

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